Pérgola bioclimática con cerramiento de vidrio e iluminación LED, vista desde el jardín al anochecer
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La terraza trasera, utilizable todo el año

Pérgola bioclimática adosada y cerramiento de vidrio corredero, en una vivienda de una planta

Una terraza resguardada entre las dos alas de la casa, en el jardín trasero: pavimentada, terminada y utilizada apenas unas semanas al año. La cubrimos con una pérgola bioclimática de lamas orientables y la cerramos por completo con paneles correderos de doble acristalamiento. El resultado es una estancia más entre la casa y el jardín, con luz natural por los cuatro costados, que en verano se abre de par en par y se cierra a cal y canto al primer viento frío.

  • Lamas orientables para un control total de la sombra y la ventilación
  • Cerramiento estanco de doble acristalamiento con una abertura lateral casi continua
  • Drenaje oculto por el interior de los pilares, sin bajantes a la vista
  • Luz LED cálida y regulable integrada en el perfil perimetral
  • Acabado a juego con la carpintería y los canalones existentes
La historia del proyecto

El encargo

El espacio ya estaba allí: una terraza amplia en el jardín trasero, resguardada entre las dos alas de la casa, pavimentada con baldosa de exterior y elevada sobre un zócalo revestido de granito. Desde el interior de la vivienda una puerta daba directamente a ella, hacia el jardín trasero. El problema era que no se podía usar como lugar de estar: hasta bien pasado el mediodía se achicharraba sin una pizca de sombra, y cada vez que llovía con algo de viento el agua batía de lleno contra la puerta y contra la carpintería de ambos lados.

El cliente quería dos cosas que por lo general se excluyen entre sí: un espacio que se abriera por completo en las tardes de verano y, al mismo tiempo, una estancia estanca que funcionara durante la estación fría. A eso se sumaba una exigencia estética que nos tomamos muy en serio: la estructura no podía parecer un añadido. Ni bajantes recorriendo los pilares, ni cableado a la vista, ni un color que desentonara con la carpintería y los canalones existentes.

La solución Velarium

Diseñamos una pérgola bioclimática adosada que apoya en los muros de las dos alas de la casa y en sus propios pilares a lo largo de los lados abiertos, una solución que reduce el número de elementos verticales y mantiene la terraza visualmente despejada. La cubierta se construye con lamas orientables de aluminio: cerradas, forman una superficie continua que conduce el agua de lluvia hacia las vigas perimetrales; abiertas, dejan escapar el aire caliente y convierten el espacio en una terraza sombreada y ventilada de forma natural.

En los dos lados abiertos montamos el sistema Velarium Slide Pro, con paneles de doble acristalamiento templado que corren sobre cuatro guías paralelas y un inserto de acero inoxidable en el carril inferior. Los paneles se recogen apilados a un lado y dejan una abertura casi continua hacia el jardín; cerrados, las juntas y los cepillos impiden el paso del viento y del polvo. Las manillas van embutidas en el bastidor y llevan cerradura, de modo que la línea del perfil queda limpia.

Los detalles invisibles fueron los que más tiempo llevaron. El agua que recogen las lamas baja por el interior de los pilares, a través de un tubo colocado antes de levantar la estructura, y se evacua discretamente en la base. La tira LED de blanco cálido, regulable, va integrada en el perfil perimetral, con su alimentación pasada por ese mismo pilar. La estructura se lacó al horno en un marrón texturizado elegido para armonizar con la carpintería, los canalones y los postes de la valla existentes.

El resultado

La terraza trasera se ha convertido en la estancia más utilizada de la casa. Por la mañana las lamas permanecen abiertas y el espacio respira como una terraza; al mediodía se cierran y cortan el sol por completo; al caer la tarde, con los LED atenuados al mínimo, el techo devuelve una luz cálida que se ve desde el otro extremo del jardín.

La salida al jardín pasa ahora por un espacio resguardado: desde la casa se entra primero en la estancia acristalada y solo después, a través de los paneles correderos, al jardín trasero. El vidrio ha añadido unos cuantos meses a uno y otro lado del verano, y la puerta del jardín ha quedado al abrigo de la lluvia y del viento. La estructura de aluminio no necesita mantenimiento: basta con lavar el vidrio y revisar las lamas una vez al año.

Las etapas del montaje

Las fotografías siguientes son del propio montaje, en el orden en que ocurrieron las cosas. Toca cualquier imagen para ampliarla.

01

Entrega, desembalaje y replanteo

Los perfiles llegan embalados uno a uno y se descargan directamente en la terraza, en el orden en que se van a montar. Antes del primer taladro contrastamos el plano con la obra: las dimensiones reales de la terraza, las diagonales, el aplomo de los muros de las dos alas y la posición exacta de cada pilar. Aquí es donde se resuelven los pocos milímetros que separan el plano de la casa construida.

Material descargado en la terraza
Desembalaje de los perfiles
Replanteo de los pilares
02

La estructura portante

Se levanta el primer pilar y las vigas se fijan a los muros de las dos alas con anclajes químicos. El bastidor perimetral se cierra por completo antes del apriete final de los tornillos, para que la estructura todavía se pueda ajustar. Es la fase que decide si las lamas funcionarán con precisión o no.

Se levanta el primer pilar
La viga fijada a la fachada
El bastidor perimetral cerrado
03

Nivelación, anclaje y drenaje oculto

Cada pilar se alinea con nivel láser en los dos ejes y después se ancla, a través de su placa base, al zócalo de hormigón. En ese momento, antes de cerrar el pilar, se introduce por su interior el tubo de evacuación y se conecta a la viga perimetral: por eso en la estructura terminada no hay ninguna bajante a la vista.

Alineación con nivel láser
Tubo de drenaje oculto en el pilar
Anclaje de la placa base
04

La cubierta bioclimática

Se colocan los travesaños y las lamas orientables, junto con el mecanismo de accionamiento oculto dentro de la viga. Las esquinas son el punto crítico: allí coinciden el drenaje, el mecanismo y el perfil visto, y la tolerancia debe mantenerse por debajo del milímetro para que las lamas cierren a tope en toda su longitud.

La esquina, el punto crítico
Montaje de las lamas orientables
Estructura lista para el vidrio
05

El cerramiento de vidrio

Las guías se fijan a las vigas inferior y superior y se comprueba su paralelismo; después, los paneles de doble acristalamiento entran uno a uno en los cuatro carriles. Cada panel se ajusta por separado hasta que se desliza con una sola mano y solapa perfectamente con el siguiente. El trabajo se alarga hasta la noche para dejar la terraza cerrada.

Los paneles entran en las guías
Ajuste final de los paneles
El equipo, al final del día
06

Iluminación y entrega

La tira LED se aloja en el perfil perimetral, con la alimentación subida por el interior del pilar. Después vienen las pruebas: las lamas en todo su recorrido, la estanqueidad con el cerramiento cerrado, la prueba de agua por los pilares y el rango de regulación. La entrega se hace de noche, con todo el sistema en marcha.

Tira LED integrada en el perfil
Luz cálida reflejada por las lamas
La entrega, al anochecer
Los detalles que marcan la diferencia
Lamas orientables y LED perimetral
Lamas abiertas para ventilar
El mecanismo de giro
Cuatro guías, inserto inoxidable
Manilla embutida, con cerradura
Salida de drenaje en la base
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