El encargo
El espacio ya estaba allí: una terraza amplia en el jardín trasero, resguardada entre las dos alas de la casa, pavimentada con baldosa de exterior y elevada sobre un zócalo revestido de granito. Desde el interior de la vivienda una puerta daba directamente a ella, hacia el jardín trasero. El problema era que no se podía usar como lugar de estar: hasta bien pasado el mediodía se achicharraba sin una pizca de sombra, y cada vez que llovía con algo de viento el agua batía de lleno contra la puerta y contra la carpintería de ambos lados.
El cliente quería dos cosas que por lo general se excluyen entre sí: un espacio que se abriera por completo en las tardes de verano y, al mismo tiempo, una estancia estanca que funcionara durante la estación fría. A eso se sumaba una exigencia estética que nos tomamos muy en serio: la estructura no podía parecer un añadido. Ni bajantes recorriendo los pilares, ni cableado a la vista, ni un color que desentonara con la carpintería y los canalones existentes.
La solución Velarium
Diseñamos una pérgola bioclimática adosada que apoya en los muros de las dos alas de la casa y en sus propios pilares a lo largo de los lados abiertos, una solución que reduce el número de elementos verticales y mantiene la terraza visualmente despejada. La cubierta se construye con lamas orientables de aluminio: cerradas, forman una superficie continua que conduce el agua de lluvia hacia las vigas perimetrales; abiertas, dejan escapar el aire caliente y convierten el espacio en una terraza sombreada y ventilada de forma natural.
En los dos lados abiertos montamos el sistema Velarium Slide Pro, con paneles de doble acristalamiento templado que corren sobre cuatro guías paralelas y un inserto de acero inoxidable en el carril inferior. Los paneles se recogen apilados a un lado y dejan una abertura casi continua hacia el jardín; cerrados, las juntas y los cepillos impiden el paso del viento y del polvo. Las manillas van embutidas en el bastidor y llevan cerradura, de modo que la línea del perfil queda limpia.
Los detalles invisibles fueron los que más tiempo llevaron. El agua que recogen las lamas baja por el interior de los pilares, a través de un tubo colocado antes de levantar la estructura, y se evacua discretamente en la base. La tira LED de blanco cálido, regulable, va integrada en el perfil perimetral, con su alimentación pasada por ese mismo pilar. La estructura se lacó al horno en un marrón texturizado elegido para armonizar con la carpintería, los canalones y los postes de la valla existentes.
El resultado
La terraza trasera se ha convertido en la estancia más utilizada de la casa. Por la mañana las lamas permanecen abiertas y el espacio respira como una terraza; al mediodía se cierran y cortan el sol por completo; al caer la tarde, con los LED atenuados al mínimo, el techo devuelve una luz cálida que se ve desde el otro extremo del jardín.
La salida al jardín pasa ahora por un espacio resguardado: desde la casa se entra primero en la estancia acristalada y solo después, a través de los paneles correderos, al jardín trasero. El vidrio ha añadido unos cuantos meses a uno y otro lado del verano, y la puerta del jardín ha quedado al abrigo de la lluvia y del viento. La estructura de aluminio no necesita mantenimiento: basta con lavar el vidrio y revisar las lamas una vez al año.